Es espeluznante que las personas que están dedicando todo su tiempo luchar en primera línea de batalla contra el covid-19, no tengan ni tan siquiera una mísera mascarilla para atender a sus pacientes.
Es inaceptable que un médico, un compañero de profesión, les robe las pocas mascarillas que tenían en ese centro de salud.
En lugar de salir a dar aplausos desde los balcones deberíamos hacer cacerolas pidiendo que, los que nos tienen que curar, no les falte en ningún momento, el material y los E.P.I.S que hagan falta.
Tenemos una, aún, buena Sanidad Pública pero, con enormes deficiencias.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Una buena palabra nunca romperá los dientes de nadie. Así que, pon lo que te venga en gana.
Gracias por comentar.