sábado, 6 de octubre de 2007

Trabajando en el mar

Nunca me lo había pasado tan bien, ni había disfrutado tanto en el trabajo.

La pasada semana, el equipo de trabajo, nos fuimos a la maltratada costa alicantina. Las jornadas de trabajo fueron duras y largas, muy largas, pero he de decir que me lo pasé pipa. Pude disfrutar del mar y de la mar. Navegar en velero, neumática, fuera borda, motos acuáticas. No pude pescar (que es lo mio) por falta de tiempo.

Nunca me había reído tanto como el día en el que nos encontrábamos en el velero unas 30 (treinta) personas, lo del camarote de los hermanos Marx lo he vivido personalmente, mejor dicho, me río yo de lo del camarote de los hermanos Marx. En un momento dado, teníamos de dejar la cubierta del barco completamente despejada, así que... todos abajo, ¡jajaja! me parto cada vez que me acuerdo.

Al menos 25 (veinticinco) personas en el habitáculo, llamado salón, del interior del velero. Si a la multitud le sumamos que el mar estaba un poco rizado y que ya llevábamos una 10 (diez) horas en el barco, las caras de la mayoría se tornaron de un verde aceitunado en unos y de un níveo blanco en otros.