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domingo, 27 de enero de 2008

Pesadilla

La otra noche desperté sobresaltado, la razón no fue otra que lo que a continuación os narro.

Más o menos era así:

Un locutor de informativos, con cara lívida, narraba los hechos acontecidos durante la jornada anterior...
-"Avalancha de refugiados en la frontera del país Vasco con Cantabria.
La población huye del bloqueo geográfico y económico que ha impuesto el gobierno español a la comunidad autónoma.
La falta de recursos energéticos, económicos y sociales, hace que, un inmenso reguero de civiles vascos traspase la mencionada frontera para abastecerse de productos de primera necesidad, incluida entre ellas la tan imprescindible agua.

Esta acción del gobierno, respaldada por la desidia del pueblo español, viene instigada por la acción de un minoritario corpúsculo de la población vasca, un grupo terrorista que antepone su propio interés al del resto de los vascos.
El ciudadano español, más preocupado por la próxima edición del Festival de Eurovisión, hace caso omiso al sufrimiento de cientos de civiles, que se ven obligados a abandonar sus míseras pertenencias para conseguir un tesoro tan preciado como es un litro de agua o un pequeño trozo de pan."


El clímax de esta mi pesadilla, fue en el momento en el que el locutor mencionó lo siguiente:
-El gobierno autónomo cántabro y el grupo terrorista vasco han pactado cerrar a cal y canto la brecha de frontera que ellos mismos abrieron. Tan solo podrán atravesar la línea fronteriza los vascos que han de regresar sus casas y los cántabros que regresen a su Comunidad, después de obtener pingües beneficios.


Una vez que me tomé el café y fui persona, caí en la cuenta que mi sobresalto no fue otra cosa que una pesadilla. Lo que soñé no fue otra cosa que, una sencilla reproducción onírica de lo que están haciendo el gobierno israelita y Hamás con el pueblo palestino.
Mi incertidumbre, que hizo aumentar la cadencia de sístoles y diástoles, se apaciguó al caer en la cuenta que ese sitio queda muy, pero que muy, lejos de donde yo vivo.


martes, 31 de julio de 2007

¡¡Qué picadón!!

Cuatro treinta y cinco de la madrugada, llevo ya unas seis hora sentado en mi silla sin apartar la vista de mi flotador con luz química.
Uso como cebo bígaro crudo, pues intento capturar el, para mi, preciado sargo. Un pez que lucha con tesón y que tiene una carne exquisita.
Sin previo aviso, como suele suceder, la barrita de luz química desaparece bajo las aguas. Rápidamente elevo mi caña para tensar el sedal y así clavar al pez. Se produce un tremenda tensión que amortiguo soltando hilo y comienzo a recoger. Los tirones del pez son salvajes, la caña se curva hasta el límite de su resistencia. Menuda pieza acabo de clavar y como tira el condenado, celebro para mis adentros mientras giro sin cesar la manivela de mi carrete.

Poco a poco voy acercando el pez a la orilla del pequeño espigón en el que estoy pescando y, poco a poco, voy minando la resistencia del animal. Cuando lo tengo cerca, alumbro con la linterna hacia el agua e intuyo una pieza de muy buen tamaño. Es entonces cuando el gozo me hace estallar en un ¡¡jooder!!. Nervioso comienzo a izar, ¡¡ya asoma... lo conseguí... Mierda...!!No hay jornada de pesca marítima en la que no me falle la dichosa Escorpa.
¡¡¡Si es que soy un pringaillo, oiga!!!



¡¡¡Si es que soy un pringaillo, oiga!!!


Que alguien me diga cuanta ropa de invierno es necesaria llevar en la segunda quincena de julio en la Costa del Sol, ninguna ¿verdad?, lo normal son unos pantaloncitos bermudas y unas cuantas camisetitas.

¡Pues no!, hay que llevar ropa de abrigo porque si no, te toca salir corriendo al Decathlon a comprarte un par de forros polares, para poder soportar el gélido airecillo o brisa marina de la noche de Costasolense.

Así fueron mis primeras tres noches de pesca en el puerto de Benalmádena, gélidas. No me lo podía creer, a veintitantos de julio y un frío de narices. A tal punto de frío, que la mayoría del tiempo tuvimos (mi hermano y yo) que conformarnos con mirar los punteros de las cañas desde el coche.

Salir a la carrera para revisar o cambiar el cebo y volver a la velocidad del rayo al coche y ¡¡poner la calefacción!!, si es que atinábamos a darle al botoncito con la tiritera, fue la tónica general de las primeras noches de pesca. Las siguientes se hicieron más soportables ya que se produjo una tímida subida de temperatura y porque el forro polar era de buena calidad.

Ni que decir tiene que de pescar nada de nada. Se conjugaron las tres circunstancias para que el pez (que no es tonto) no se acerque a la costa a alimentarse, una: el mar de fondo, dos: las bajas presiones y tres: nuestra presencia.




Pero, ¿donde está el mar?

Normalmente estamos acostumbrados a ver imágenes de mares de neblina del que sobresalen cumbres. Pero esta vez el mar de neblina está sobre el verdadero mar. Una verdadera lástima el no tener mejor cámara fotográfica.. Impresionante.
Oculta por la niebla está la zona costera de Fuengirola-Benalmádena. El banco de niebla abarcaba desde Málaga capital hasta más allá Tarifa y Gibraltar en la provincia de Cádiz.


Espejismo


En Madrid, hasta los fantasmas construyen edificios

???