viernes, 11 de enero de 2008

Acoso infantil o ¿Me dejas dar una vuelta?


Creo que esa fue la pregunta que más repetí en mi infancia sin contar, claro está, la fase infantil del ¿por que...?.

Cuando bajaba a jugar con mis amigos al parque, por norma general al futbol, siempre había algún "listillo" que se bajaba la bici.

Daba igual a lo que estuviese jugando, entretenido o no, ganásemos el partido o no, en el momento en que veía aparecer por la entrada del parque, una bici (daba igual quien fuese encima) un resorte interior activaba mis propulsores hasta alcanzar Mach 2 y allá que iba el Ray, a toda pastilla para que nadie se adelantase, y plantarse frente a la bici para formular, sin apartar los ojos de las ruedas, la preguntita de marras.

Por norma general, la contestación era siempre una negativa. No me extraña, el pobre chaval apenas si había dado medio centenar de pedaladas y ya me tenía delante de él.

Cuando conseguía que alguien me dejase dar alguna vuelta con su bici, me sentía el Rey del mundo.

Hubo dos momentos estelares en mi vida persecutoria, que recuerdo nítidamente...

Antoñito, el de Paula, entra por la puerta de parque con una flamante ¡¡bici de carreras!!, regalo de sus padres por haber aprobado todas (nunca logré la bici por ese motivo)). Sin exagerar, aquel niño despedía reflejos dorados y plateados y un aura de brillante luz lo rodeaba, cuando hizo su entrada triunfal por la puerta del parque. Mach 2 se quedó en paso de tortuga, creo que alcancé Mach 4 por lo menos, no tiene otra explicación, pues me planté junto él y le formulé la pregunta muchísimo antes que el resto de los niños llegara a nuestra altura.

¡¡Vale, pero ten cuidado!!, esas fueron sus palabras, siempre fue muy buena persona. Por una milésima de segundo no supe que hacer, acostumbrado como estaba a la negativa, aquella respuesta me pillo desprevenido. Reaccione, subí a la bici, mire a mi alrededor y me pareció ver que los demás niños me miraban con una mezcla de envidia cochina y respetuosa admiración.
Fueron tan solo tres vueltas al parque, ¡¡siii tessoooroo, mi tesoro!!, pero fueron las vueltas más desmesuradamente acojonantes de mi vida.

Pepa, mi primera novieta, tenía bici (de chica). Aquello si que fue un Real triunfo, pues no solo me dejaba montar muy a menudo... le encantaba llevarme y que yo la agarrase por su cintura. La visión que tenía sentado en el sillín de una bici sin barra, mis manos asidas a sus caderas sintiendo el pedaleo en mis dedos, perturbaban mi ya perturbada existencia de casi adolescente.

Así fueron pasando mis (nuestros) años, corriendo detrás de una bici, para ser el primero en poder usarla cuando al dueño se le antojase.

Tras muchos años de intentos fallidos, por fin pude tener mi propia bici cuando estaba a punto de cumplir 16 años. Pero ya no era lo mismo, los chavales no corrían a mi lado para pedirme un vuelta, iban a mi lado pedaleando con su tercera o cuarta bici.

6 comentarios:

  1. Bueno, así que te lo dejaban por pesado, vamos! jajajajjajajjaja

    buen post que majo!

    Para reyes del año que viene, recuerdame comprarte una bicicleta ;)

    besossss

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  2. A Héctor de le ha quedado pequeña la suya.... A lo mejor te vale.¿Te la paso?

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  3. Yo también tengo fijación con las bicicletas. La primera que tuve la heredé de una sobrina del portero de mi casa (tiene narices, eh); tenía el sillín a cuadros escoceses de color rojo (ya... raro raro)y era de piñón fijo con lo que acababa con las piernas molidas porque en cuanto me descuidaba un poco aquel chisme se paraba y me iba al suelo de costado. Luego tuve una BH roja preciosa y me la robaron. La lloré mucho. La siguiente fue una orbea de color rosa fucsia que desapareció "misteriosamente" para reaparecer en casa de mi hermana. En la lista de bodas iban dos bicicletas en las que no reparó nadie. Finalmente, cuando nació mi hija mayor me regalé una bicicleta de paseo estupenda que no se pone vieja ni nada. Y me encanta.

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  4. Belén:
    Si, jeje, mi velocidad supersónica me lo permitía.
    Gracias por lo de la bici, pero mira a ver si los Reyes tiene bicis estáticas, estáticas, pero de lo más estáticas que tengan. Es que uno, ya no está para muchos trotes.jajaja
    Besos guapa.

    Capazorros:
    Casi mejor espero a que se le quede pequeña la siguiente, entonces si que me valdrá.
    Soy Chiquitín pero no tanto, joio
    Abrazos y saludos cordialmente efusivos

    Ginebra:
    Jajaja, mi bici tenía dos piñones, uno normal y otro fijo. Me lo pasaba pipa con el fijo, cuando dejaba de pedalear y no tenía más remedio que soltar un pie, así subía y bajaba al ritmo de los pedales.
    Saludos cordiales

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  5. Las bicis... lo que se acuerda uno de ellas, ¿eh? Eran el "juguete" estrella cuando éramos niños.

    Yo también tuve algunas (a la primera hasta le tengo un post dedicado, jaja).

    Me alegro de que al final tú también tuvieras tu bicicleta, aunque los demás ya fueran con la tercera o cuarta. Más vale tarde que nunca. ;)

    Un abrazo!

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  6. Me gusto mucho esta entrada Ray. Yo todas las bicis que tuven fueron heredadas de mi hermana o de mis primas. Es lo que tiene ser la "pequeña" de la casa; es que ahora, ya me quitaron el puesto ^^.

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