domingo, 24 de junio de 2007

Las emociones de la pesca


La dorada, la lubina, el sargo, la herrera, la mojarra... peces que no son fáciles de conseguir para un pescador que introduce en millones de litros de agua salada un pequeño anzuelo con un pequeño trozo de sardina o un gusano insertado en él. Aquí tenemos una de esas emociones, la del primer lance. Un primer lance en el que previamente hemos llevado a cabo todos y cada uno de los pasos necesarios para poder ejecutarlo. Cada uno de esos pasos está repleto de emociones. La llegada al sitio de pesca, la mirada al mar tras meses sin poder hacerlo, los preparativos, desplegar las cañas, preparar los cebos y lanzar. Esos momentos son para mi de los más emocionantes y tensos de una jornada de pesca en la que, lleno de esperanza, ejecutas el primer lance.
Sosiego, otra de las emociones. Una vez que has lanzado superando la tensión de los primeros momentos, la tranquilidad se afianza en tu mente y vuelves a mirar el mar, sin dejar de echar un vistazo que otro a la punta de la caña o al flotador. Tan solo queda esperar, mirado el mar, charlando con tus compañeros de pesca, un bocadillo, una cervecita. Más emociones, la charla relajada, cruce de pareceres, comentarios... todo son emociones que se van sumando a las que ya estás disfrutando.
Y llegó la picada, emoción, comienzas a recojer sedal observando la punta de la caña, fundiendo esta con tus manos para sentir la tensión de caña y sedal y los tirones del pez. De tensa emoción es la espera hasta que vislumbras un chapoteo en el agua y ves un lomo plateado (no importa el tamaño), ¿qué será? ¿dorada? ¿oblada? ¿sargo?. Tienes el pez en tus manos y según sea su tamaño o bien lo devuelves a su medio o bien lo introduces en el rejoncillo, no sin antes tener que mostrarlo a tus compañeros. Vuelta a empezar, preparativos, lance, sosiego, charla, comentarios, deseos de otra picada...Cúmulo de emociones.
Las horas van pasando y llega el momento de recoger y volver a casa, una última mirada al mar. Los regresos, ya sean con pescado o si el, son emocionantes. Comentarios sobre la jornada de pesca, planes para la siguiente jornada, más comentarios sobre aquel que se me escapó.
Así es, tras tanta emoción llega uno rendido y duerme como un niño, soñando con la siguiente jornada.