jueves, 9 de agosto de 2007

Enrique Alfarero

Por norma general, estamos acostumbrados a asistir a lanzamientos y estrenos mundiales, de películas, discos, automóviles y demás productos de consumo. Todos, procuran lanzar mundialmente sus productos, excepto... las editoriales.

Un libro, no es una película a la que se le pueda doblar el idioma o incluir unos subtítulos, hay que traducirlo.Un lanzamiento mundial de un libro en un único idioma, no es un lanzamiento mundial, es un lanzamiento sectario, hecho solo, para aquellos que conocen el idioma.

Desconozco por completo cómo funciona el mundo de una empresa editorial. Cómo organizan los lanzamientos de un nuevo libro, o qué clase de clausulas firman en los contratos con los autores u otras editoriales.

No recuerdo, exactamente, cuantos fueron los años que esperé a que se editara El Señor de los Anillos en España, cuando en el resto del mundo estaban más que hartos de leerlo. Ha pasado y está pasando lo mismo, con los seguidores de Harry Potter. Hace ya unas cuantas semanas que salió a la venta la última entrega de la famosísima saga, y sus muchos seguidores, tienen que esperar pacientemente a que las editoriales de sus países se decidan a publicar la novela traducida (tengo entendido que el inglés, aún, no es obligatorio en muchos países). Y...pasa, lo que tiene que pasar, que si las editoriales no reaccionan, lo hacen los fans y algún que otro "listillo".

La Editorial francesa Gallimard ha reaccionado, pero no para lanzar la traducción de la novela de Harry Potter, inmediatamente a su publicación en el Reino Unido, si no para denunciar a un chaval de 16 años, porque él ha hecho una traducción, casi profesional, al francés y la ha publicado en su página web para que la lean los fans de H. Potter y, ¡¡además!! sin cobrar nada por ello. La policía francesa lo ha detenido e interrogado durante varias horas, le han cerrado la página y, seguro, le espera una tremenda multa.

¿A qué esperan los editores españoles?. ¿A ganar más dinero recaudando multas?. ¿Caerán en bancarrota porque unos cuantos miles lean en Internet, cuando cientos de miles están ansiosos, esperando el lanzamiento del libro para comprárselo?

Lo juro. No lo entiendo.

No soy lector de Harry Potter pero me pongo en el lugar de todos los que sí lo son y me cabrea la ineficacia de la que se está haciendo gala.