sábado, 29 de diciembre de 2007

Yo critico, tú criticas, él critica...


Es muy fácil hacer uso de la crítica, todos sabemos hacerlo y muy a menudo.
Lo que no es tan fácil, y todos pecamos de ello, es saber encajar las críticas que nos hacen.

En infinidad de blogs, leo comentarios críticos referentes a la entrada de turno y las inmediatas respuestas de los autores, algunas de ellas muy subidas de tono, criticando a quien ha criticado su entrada, o exponiendo su defensa de manera extensísima(en un comentario), lo que bien podría ser motivo para otra entrada.

Existe, dentro del mundo de los blogs, un acérrima defensa a la libertad de expresión u opinión, pero de la propia.

La libertad de expresión u opinión ajena queda relegada a un segundo término, si es que existe este segundo término, y en algunos casos se ejerce una férrea censura al más puro estilo de aquellos censores de antaño. Se aferran al, "es mi espacio y en él hago y permito lo que me da la gana".

Entiendo que, si el propietario o propietarios, tienen configurado su blog de forma que cualquiera puede leerlo y cualquiera puede hacer un comentario en cada una de las entradas, queda predeterminado que se aceptarán toda clase de comentarios y que, éstos, no serán censurados.

La extensa lista, que tenía, de blogs que he ido visitando (muchos no están en la barra lateral), va en disminución a raíz del comportamiento de sus propietarios, en el momento en que veo el más mínimo atisbo de soberbia o desfachatez censora, me enfado con él, o ella y "censuro" su forma de actuar quitándolo de mis listas.

Las buenas y bonitas palabras a todos nos encantan, pero no solo vivimos de buenas y bonitas palabras, debemos vivir al unísono con las palabras que nos molestan y aceptarlas tal como son.
Es sabido por todos que las críticas recibidas, a veces, nos sirven de ayuda.

Me encanta ver, en los comentarios, esas bonitas y animosas palabras, pero también he de reconocer que me encanta la controversia, (dan fe de ello los integrantes de CHSF), y no he de ocultar que en determinadas ocasiones, echo de menos un comentario hecho de forma crítica hacia mi forma de escribir o sobre lo que escribo.

Animaos a hacerlo, cuando sea menester, incluidos los que cambian su nombre de usuario de Blogger o aquellos que usan el anonimato solo para criticar.

Aprovechando su cercanía, para cambiar de tema, aquí os dejo mi felicitación para el Año Nuevo, deseando que el 2.008 venga lleno de todo lo mejor para vosotros.